Carlo Mollino nació en Turín, en 1905 (fallecido en 1973). Obtuvo su licenciatura en arquitectura en 1931 y su carrera fue muy diversificada, abarcando arquitectura, diseño, decoración de interiores y urbanismo. Se interesó por disciplinas tan diversas como la fotografía, los coches de carreras o la aeronáutica, siendo un experto en estos campos.
Se le atribuye la frase: "Todo es permisible con tal de que sea fantástico", que pareció marcar su estilo en el trabajo. Su obra se caracteriza por el predomino de la línea sinuosa, y por la reinterpretación moderna de las técnicas artesanales. Su producción lo convirtió en uno de los símbolos de la década de 1950s. Una de sus obras importantes es la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Turín.