Descripción
Desde el momento en que se presentó por primera vez en la XI Trienal de Milán en 1957, Catilina se convirtió en uno de los clásicos de Luigi Caccia Dominioni. Le gustaba tanto el diseño que los invitados a su estudio se acomodaban junto a su escritorio para charlar en estas sillas.
A primera vista, se podría pensar que este inusual objeto está inacabado. Catilina no está pensada para relajarse y dejarse llevar, sino para la reflexión y la elegancia. Uno casi podría transportarse a la antigua Roma sentado en el asiento del senador romano Lucio Sergio Catilina, que da nombre a la silla. A su vez, la silla recuerda a los tronos medievales o a los sillones de herradura tan típicos del mobiliario clásico chino.
Catilina, editada por Azucena, es esencialmente un golpe de pluma, un juego de curvas, un objeto que —como al propio Caccia Dominioni le gustaba decir— es «etéreo, no más que una serie de barras de hierro curvadas». Sea cual sea la interpretación que se le dé, Catilina encarna un producto pensado para la comodidad, gracias a su cojín bien acolchado, y la dignidad. Cuando apoyas los brazos en el borde superior, no puedes evitar sentirte regio, en contraste con la sensación de abandono que te invade cuando te hundes en un sofá.
Detalles: Modelo D_CA2. Silla Catalina con estructura gris metalizado. Cojín de asiento tapizado en tejido Mohair burdeos. Altura del asiento de 45 cm.
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