Nosotros

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En 1963, Pepe y Emilio Naharro abrieron su primer taller en la calle Granada. Allí, se encontraban la ebanistería, el tapizado y el barnizado que realizaban trabajos tanto para viviendas privadas como edificios públicos, Ministerios e incluso Patrimonio Nacional.

Naharro pronto fue catalogado como lugar de referencia para quienes buscaban un trabajo de calidad en mobiliario de estilo inglés, tan de moda en aquellos tiempos. Tras muchos años, los cambios de estilo en arquitectura y decoración hicieron a Naharro reinventarse.

Y así, en el año 2005, con el cambio generacional, nace Naharro Showroom. Un espacio en el que Naharro seguía persiguiendo los clásicos del diseño desde una perspectiva más actual y donde cada hermano tenía un papel muy determinado y necesario para el desarrollo de este proyecto. Enrique en la búsqueda del producto y “alma mater” del negocio,  Jose Manuel en la labor financiera, Fernando en la parte técnica y  Nuria en el departamento comercial. En aquellos años, Naharro se hizo distribuidor de firmas como Knoll, Cassina o Vitra entre otras y así fueron integrando al catálogo de Naharro piezas originales diseñadas por grandes arquitectos del siglo XX.

En 2015, rehabilitan el taller inicial de la calle Granada y lo convierten en una Galería de arte única en la que comparten espacio piezas de pintura, escultura, antigüedades y mobiliario del siglo XX.

En una entrevista con motivo de esta nueva apertura, Enrique afirmaba: “Mientras en el showroom siempre hicimos una apuesta por las firmas de mobiliario internacional, en la Galería queremos apostar por los diseñadores del siglo XX que son los grandes protagonistas de todo nuestro trabajo. Sin ellos, ninguno de los dos espacios tendría sentido. Ambos tienen su propia identidad”

Para inaugurar este nuevo espacio, Enrique Naharro lo tuvo claro: “Poul Kjaerholm fue el primer ebanista del acero y sus piezas son auténticas poesías, atemporales, perfectas y sencillas. En su época fue un rompedor de lo establecido y, con ello, ha conseguido ganarse un merecido puesto en la historia del diseño. La Galería Naharro debía nacer con esta exposición”.

En la selección de las piezas que conforman el catálogo de Naharro, sus responsables mantendrán un criterio historicista y técnico, pero también sentimental. “No apostamos por las piezas comerciales o fáciles de incorporar a los proyectos, sino por aquellas que nos entusiasman y enamoran. Así lo hemos hecho siempre y así seguiremos haciéndolo”, concluye Nuria.